“Cuando esté más libre en estos días lo arreglo”, “el fin de semana que viene lo hago”, “no tuve tiempo todavía”…  Si te sentiste identificado con alguna de estas frases, esta nota es para vos. Te contamos qué reparaciones en el hogar podés hacer vos mismo y cómo lograrlas.

 

¿Qué reparaciones del hogar podés hacer vos mismo? 

 

Pintar

¿Tenés paredes con pintura descascarada o incluso con el revoque a la vista? Pintar es una de las tareas que es posible realizar por mano propia. No hace falta que le des muchas manos y que te lleve demasiados días. Con pasar una lija para quitar los restos viejos y darle una mano con pintura nueva vas a ver cómo cambia. Lo podés ir haciendo por etapas para que no te canses y quede lo más prolijo posible.
Si llegás a tener las paredes empapeladas y te gustaría deshacerte de eso podés preparar en un recipiente agua caliente y vinagre en partes iguales y pasarle con un rodillo al papel. Cuando lo hayas hecho un par de veces, notarás que el papel se desprende solo. 

 

Arreglar cajoneras

A todos nos pasó alguna vez que los cajones no deslicen bien al abrirlos. Todo por no querer gastar dinero en ello o llamar a alguien que lo arregle.
Quitá los cajones que no funcionen, aplicá en las bisagras parafina, velas o incluso jabón blanco, tanto en el cajón como en la cajonera o mueble.  Si esto no te resulta, podés adquirir en cualquier ferretería cinta de nylon autoadhesiva: una gran solución si la aplicás en aquellas partes que entran en contacto al deslizar el cajón. ¡Manos a la obra! 

 

Sellar filtraciones

Al que nunca le perdió agua la bañera, o la bacha, que tire la primera piedra. Este es uno de los problemas más frecuentes y más fáciles de solucionar. Dejá secar la zona, limpiala a fondo, es decir, no sólo barrerla sino frotale un cepillo de cerdas duras. Con esto lograrás quitar el cemento o masilla que esté viejo y desgastado.
Una vez que lo logres rellená los lugares por donde filtra con masilla o selladores y dejalo actuar por un par de horas. Cuando te vuelvas a bañar o lavar las manos verás el resultado. 

 

Destapar desagües

No es necesario llamar a un plomero para destapar un caño, o por lo menos con este método vas a poder mantenerlo por algún tiempo más. Antes que nada, cerrá la llave de agua y quitá el tubo flexible que se encuentra por debajo de la bacha, porque muchas veces se tapa con restos de comida.
Si esto no funciona, podés ir al clásico método del uso de sopapa o probar con este tip: prepará media taza de vinagre y media de bicarbonato de sodio y vertí los dos ingredientes al mismo tiempo por el desagüe. Al finalizar, poné un tapón en la bacha y, si no contás con uno, utilizá un trapo. Dejá actuar por media hora, destapá y echá agua hirviendo.

 

Canillas que pierden

Cerrá la llave de paso y abrí la canilla para que salgan los restos de agua. Con una pinza podés intentar ajustar la llave que esté perdiendo. Si bien muchas veces con selladores lo podés solucionar, es probable que se haya aflojado algo por dentro. Buscá el tornillo que une todo para lograr desmontar la grifería. Revisá que todos los tornillos estén en su lugar y ajustados.
Es típico de las canillas, sobre todo las de monocomando, que se aflojen por el uso provocando el goteo. Si todo está en perfecto estado revisá que el cuerito no esté deteriorado. En ese caso, se puede cambiar fácilmente comprando un repuesto en la ferretería.

 

Vinilos sobre azulejos

Si tenés alguna parte en la que se hayan roto los azulejos, o te cansaste de ver siempre los mismos, esta idea es para vos.
Podés comprar vinilos para azulejos: vienen de varios colores y modelos y lo único que tenés que hacer es elegir el lugar dónde pegarlos. Por supuesto que, si te animás, siempre está la posibilidad de que compres azulejos y los cambies, pero deberás tener cuidado en pegarlos prolijamente y alineados. Te recomendamos que primero pruebes con la opción de vinilos.

 

Puertas que rechinan

Seguramente entre las cosas que tengas para reparar en tu casa haya alguna puerta que hace un ruido raro y rechina. Para terminar con ese problema, no será necesario que cambies las bisagras.
Con poner un poco de lubricante o aceite para metales que conseguís en cualquier ferretería, será más que suficiente. Una vez que lo aplicaste, abrí y cerrá la puerta para que deslice bien el líquido.

 

Esperamos que puedas aplicar estos tips para hacer estas sencillas reparaciones caseras. No sólo vas a solucionar el problema puntual que estabas teniendo, sino que además te vas a sentir bien por haberlas realizado vos mismo. ¡Manos a la obra!