Si alguna vez te preguntaste cómo hacer un solarium casero para tu jardín, esta nota es para vos. Tener un lugar dedicado a tomar sol es una tendencia que no para de crecer y sobre todo durante este 2021, en el cual mucha gente elige no irse de vacaciones y prefiere pasar el verano en casa.

En esta nota te contamos paso a paso cómo armar un solarium en casa, para que puedas hacerlo vos mismo y disfrutarlo en cualquier época del año.

 

El piso ideal para tu solarium

Existen muchos tipos de pisos para exterior, pero el que sin duda dará el aspecto más cálido y natural es el clásico deck de madera. Un piso de tablas estable y duradero que por su versatilidad se ve bien no sólo en jardines, sino también en terrazas y patios.

Antes de armar el deck para nuestro solarium casero, debemos aplicarle algún tipo de producto protector a las maderas con las que trabajaremos. Se recomienda usar un impregnante que sea absorbido completamente dejando la superficie a poro abierto, para que la madera no pierda su capacidad de contraerse y respirar.

 

 

Preparación del terreno

En primer lugar, vamos a elegir el espacio que se destinará para el armado del solarium. Lo ideal será una zona del jardín con sol directo durante la mayor parte del día. Además, estimar cuántas personas al mismo tiempo van a hacer uso del espacio, y si se desea agregar muebles como reposeras o una mesa. Esto nos dará una idea de la ubicación y el tamaño que deberá tener nuestro solarium casero.

Primero hay que delimitar su superficie con la ayuda de estacas e hilo tanza. Luego habrá que nivelar el terreno y desmalezarlo. Una vez preparada el área donde levantaremos el deck, tendremos una idea más clara de la cantidad de materiales que necesitaremos.

Aquí te dejamos una lista de materiales, a modo de guía. Las cantidades van a variar según el tamaño y forma de tu deck, así como las longitudes de las maderas.

  • Hierros de 8 mm ø y 65 cm de alto.
  • Tablas de pino de 5 x 1” (para hacer el piso)
  • Vigas de pino de 2 x 4” (para la estructura que lo sostendrá)
  • Clavos y tornillos autoperforantes para madera
  • Protector para madera
  • Mortero
  • Piedra tipo grava o gravilla
  • Herbicida

 

Bloques de apoyo

Primero fabricaremos unos bloques de hormigón que irán enterrados en el suelo. Éstos serán los apoyos donde montaremos la estructura de maderas que conforman el deck. Suponiendo que nuestro solarium es un cuadrado, armaremos 9 bloques de apoyo: uno sobre cada punta (cuatro), uno sobre cada lado (cuatro más), y uno en el centro.

Para cada bloque, cavaremos en la tierra un pozo de 30 cm de profundidad y unos 30 x 30 cm de superficie.

Además, vamos a levantar la estructura del suelo para evitar que el contacto con la humedad de la tierra afecte con el tiempo a la madera. Para eso, armaremos unos marcos de madera de 30 cm de lado por 20 cm de alto que servirán como encofrados, y los colocamos sobre cada uno de los pozos ya cavados. De este modo, cada base tendrá 30 cm por lado y 50 de profundidad (de los cuales, 20 cm se elevan por sobre el terreno). A medida que armamos todo esto es importante ir chequeando que las bases con sus encofrados queden perfectamente niveladas a la misma altura, con la ayuda de un nivel de agua.

 

 

Rellenado con mortero

Procedemos a rellenar cada una de las bases con el mortero, siguiendo las instrucciones de mezcla del fabricante. Mientras la mezcla todavía esté fresca, enterrar en cada bloque una varilla de hierro. Sobre estos hierros colocaremos más adelante las vigas de soporte, una especie de bastidor que recorre los bordes de la estructura, por lo que es importante colocarlos correctamente alineados, cerca del borde de cada apoyo (con excepción del apoyo central, cuya varilla irá justo en el centro).

Dejar secar la mezcla por 24 horas y luego retirar las maderas del encofrado. Deberían quedarnos los bloques de hormigón enterrados, sobresaliendo 20 cm del suelo y cada uno con su fierro sobresaliendo unos 15 cm más.

 

Colocar las vigas de soporte

A continuación, presentamos las vigas que harán de soporte: cuatro en los laterales y dos diagonales que atraviesan el centro del deck, formando una cruz. Marcamos la posición donde calzan con los fierros de cada apoyo. Allí perforamos agujeros de 8 mm en las vigas y calzamos cada una sobre su correspondiente fierro.

Para que el fierro quede escondido, con un formón hacemos un calado en cada viga junto al agujero donde entra la varilla; luego con una maza golpeamos la varilla doblándola hasta meterla dentro del calado.

En el caso de las vigas diagonales que se apoyan en la base del centro, tendremos que hacerles un calado justo donde se cruzan, para que encastren entre sí y se mantengan al mismo nivel que el resto de la estructura.

Ya tenemos el bastidor de base: ahora bien, dependiendo de cuán grande sea la superficie total del deck, es muy probable que necesitemos intercalar más vigas de soporte en la cuadrícula, para evitar que las tablas que colocaremos arriba se hundan al pisarlas. Se calcula que las vigas deben quedar a unos 70 centímetros de distancia unas de otras, aproximadamente.

 

Herbicida y drenaje

Aplicar herbicida en el suelo para prevenir el crecimiento de malezas y disponer una capa de gravilla distribuida uniformemente sobre la tierra. Esto último no sólo evitará las malezas, sino que también favorecerá el drenaje del terreno.

 

 

Colocar las tablas de superficie

Por último, nos queda colocar las tablas de 5 x 1” sobre la estructura de vigas. Si aún no habías impregnado todas las maderas con protector, este es el momento de hacerlo. Esto las protegerá de la acción del agua, el sol y los insectos.

Atornillamos las tablas que serán nuestro piso con los tornillos autoperforantes, en cada punto donde se encuentran con la estructura de vigas. Al colocarlas, dejar unos milímetros de separación entre tabla y tabla para que pueda drenar el agua. Pero que este espacio tampoco sea demasiado ancho; no queremos que, si se caen accidentalmente objetos valiosos (como un celular, por ejemplo) pasen por entre las maderas y se pierdan en el fondo del deck.

 

Un toque de onda para el solarium

Con el deck terminado, nos queda pensar en los elementos que se utilizarán para darle el estilo deseado. Hay que tener en cuenta que, al ser un área de esparcimiento, debe primar el confort y la funcionalidad.

Las reposeras son un clásico en este tipo de espacios. También podemos agregar una pequeña mesa ratona o cubos para apoyar cualquier tipo de objetos como bebidas, libros y anteojos de sol.

Para darle un toque de color y naturaleza, una de las tendencias más utilizadas es la de añadir canteros o macetas con plantas para decorar. En este punto, hay que elegir las plantas que mejor se lleven con la luz directa del sol, como el bambú o las dalias en el caso de querer flores.

 

 

Iluminación

Otra cosa que podemos hacer para darle más onda al solarium, es ambientarlo con luces LED para exteriores. Podemos ubicarlas escondidas debajo de bordes y escalones, para que iluminen hacia abajo creando ese efecto especial. O bien colocarlas visibles en el piso y/o paredes, ya sea apuntando hacia arriba o hacia la vegetación circundante.

Quedará a gusto de cada uno, lo importante es que puedas darle tu toque de personalidad, convirtiéndolo en un buen lugar para disfrutar de una noche al aire libre.